Caos en el debut de Irán: empate deportivo en Los Ángeles y desalojo inmediato por tensiones políticas

LOS ÁNGELES – Un debut mundialista que debía ser una fiesta del fútbol se transformó en un tenso escenario geopolítico y logístico. La selección de Irán rescató un vibrante empate 2-2 frente a Nueva Zelanda en el SoFi Stadium, pero la verdadera noticia estalló fuera de la cancha: inmediatamente después del pitazo final, el equipo asiático recibió la orden abrupta de abandonar los Estados Unidos y regresar a su base de entrenamiento en Tijuana, México, a 225 kilómetros de distancia.
Desalojo exprés y frustración en el plantel
El plan original de la delegación iraní contemplaba pasar la noche en California para la recuperación física de los futbolistas. Sin embargo, la orden de salida inmediata interrumpió el cronograma de descanso. El director técnico, Amir Ghalenoei, y el capitán del equipo, Mehdi Taremi, expresaron públicamente su frustración ante lo que consideraron un trato hostil que ya muestra consecuencias físicas: varios jugadores sufrieron calambres y lesiones debido al desgaste del viaje exprés.
A esto se suma que el equipo llegó mermado en su estructura extra-deportiva, ya que el gobierno estadounidense denegó los visados a miembros clave, incluidos el presidente de la federación iraní, parte del cuerpo técnico y los jefes de prensa.
Un Mundial bajo la sombra de la guerra
Este torneo se disputa en un contexto de extrema sensibilidad internacional, marcado por el conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciado el pasado 28 de febrero. A pesar de la tensa situación diplomática, la FIFA rechazó previamente la solicitud formal de Irán para trasladar sus partidos de la fase de grupos fuera de territorio estadounidense, obligando al equipo a competir en suelo norteamericano.
El reflejo de esta crisis se vivió en los alrededores del SoFi Stadium. Horas antes del encuentro, miles de aficionados de la diáspora iraní se manifestaron con banderas previas a 1979 y abuchearon el himno nacional en señal de protesta contra el gobierno actual de Teherán. No obstante, una vez que el balón rodó, el público volcó su apoyo masivo hacia los futbolistas.
Resiliencia en la cancha y panorama del grupo
En el plano estrictamente deportivo, Irán demostró carácter al levantarse dos veces en el marcador para sellar el 2-2 definitivo ante una sólida selección de Nueva Zelanda. Los goles de Ramin Rezaeian y Mohammad Mohebi le permitieron sumar un punto valioso en el arranque del certamen.
«El grupo queda completamente abierto: Irán, Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda empatan con un solo punto cada uno.»
El camino no será sencillo para el conjunto iraní, que deberá gestionar el desgaste de los viajes transfronterizos y la presión política de cara a sus próximos compromisos: el primero ante Bélgica nuevamente en Inglewood, y el cierre del grupo contra Egipto en la ciudad de Seattle.




