Francia impone toques de queda tras disturbios y saqueos durante protestas

Las manifestaciones, celebradas el sábado, terminaron en episodios de violencia, incendios, saqueos de comercios y enfrentamientos con las fuerzas policiales. Según los datos reportados, los disturbios dejaron más de 2,500 arrestos, alrededor de 1,000 agentes heridos y al menos 3,000 establecimientos comerciales afectados.
Ante la gravedad de la situación, el presidente Emmanuel Macron reconoció deficiencias en la gestión de los disturbios y solicitó nuevas medidas de seguridad para restablecer el orden público.
Por su parte, el Gobierno anunció ayudas económicas para los comerciantes perjudicados, entre ellas medidas de desempleo parcial y la creación de un fondo de apoyo destinado a los negocios afectados por los actos violentos.
La crisis también ha aumentado la presión política sobre Macron, en medio del descontento social y las críticas a su Gobierno, a seis meses de las elecciones presidenciales.
La situación ha generado preocupación internacional. Alemania y la Comisión Europea expresaron su inquietud y llamaron a garantizar la seguridad, al tiempo que defendieron el derecho de los ciudadanos a manifestarse pacíficamente.
Las autoridades francesas enfrentan ahora el desafío de controlar la violencia, proteger a la población y atender las demandas sociales que han impulsado las protestas.




