CJ McCollum silencia el Madison Square Garden y nivela la serie para los Hawks

En una noche que recordó las batallas más intensas de la postemporada, CJ McCollum se vistió de héroe (y de villano para la grada neoyorquina) al liderar a los Atlanta Hawks a una victoria cardíaca de 107-106 sobre los New York Knicks. Con este triunfo, Atlanta logra el objetivo primordial: robar el factor cancha y empatar la serie de primera ronda 1-1.
El heredero del «trono» de Atlanta
Desde su llegada en enero tras el sonado traspaso por Trae Young, McCollum ha asumido con naturalidad el papel de líder. No solo aportó 32 puntos, sino que heredó esa mística de verdugo en el Madison Square Garden que Young instauró en 2021. A sus 34 años, la veteranía de CJ es el ancla que el técnico Quin Snyder necesitaba para dotar de calma a un núcleo joven en los momentos de máxima presión.
Duelo de titanes y final de infarto
El partido fue un intercambio de golpes constante entre McCollum y la estrella local, Jalen Brunson. Sin embargo, la balanza se inclinó del lado visitante cuando McCollum anotó un tiro en suspensión decisivo a falta de 33 segundos.
El ambiente alcanzó su punto de ebullición tras un altercado entre el escolta y José Alvarado, lo que desató una lluvia de insultos desde las gradas. Lejos de amedrentarse, McCollum confesó su idilio con la adversidad:
«Es divertido estar en canchas rivales y que se haga el silencio al final», declaró el jugador tras el encuentro.
El cierre no estuvo exento de drama. McCollum falló dos tiros libres que pudieron sentenciar el choque antes de tiempo, otorgando una última vida a los Knicks. No obstante, Mikal Bridges no logró concretar la oportunidad final para Nueva York, sellando la victoria de Atlanta.
Nueva vida en Georgia
Para McCollum, este éxito es personal. Tras un breve y gris paso por los Washington Wizards, describió su llegada a los Hawks como la «luz al final del túnel». Ahora, con la serie empatada, el escenario se traslada a Atlanta, donde los Knicks se verán obligados a ganar al menos un partido a domicilio si quieren mantener vivas sus esperanzas de avanzar.




