Draymond Green y Steve Kerr protagonizan un fuerte altercado en pleno partido

La victoria de los Golden State Warriors por 120-97 ante el Orlando Magic se vio empañada por un nuevo episodio de inestabilidad protagonizado por Draymond Green. Durante el tercer cuarto del encuentro, el veterano ala-pívot y su entrenador, Steve Kerr, se enfrascaron en un acalorado intercambio de palabras en el banquillo que terminó con el jugador abandonando la pista.
El conflicto y la retirada
El incidente ocurrió durante un tiempo muerto solicitado por Kerr. Tras la discusión, Green tomó la decisión de retirarse al vestuario por cuenta propia para «calmarse», siendo escoltado por un entrenador asistente. Aunque el jugador regresó al banquillo minutos después y manifestó estar listo para volver a la acción, Kerr optó por mantenerlo fuera de la rotación el resto de la noche, a pesar de que Green sumaba 9 puntos y 7 rebotes en apenas 18 minutos.
Reacciones de los protagonistas
Al finalizar el encuentro, los involucrados intentaron apaciguar las aguas:
-
Steve Kerr: Prefirió mantener la discreción, calificando el roce como algo «privado» y asegurando que no habrá rencores. «Necesitamos a Draymond, es un campeón y esto no persistirá», afirmó.
-
Draymond Green: Admitió que la frustración por el récord actual del equipo (15-15) fue el detonante. «Los ánimos se descontrolaron y decidí retirarme para evitar que la situación fuera a más», explicó el jugador.
-
Stephen Curry: El capitán de los Warriors minimizó el hecho, describiéndolo simplemente como una «conversación intensa» entre coach y jugador, elogiando además el profesionalismo del equipo para cerrar el partido con victoria.
Un historial que preocupa
Este nuevo roce no es un hecho aislado. Se produce apenas un partido después de que Green fuera expulsado frente a Phoenix por faltas técnicas consecutivas. Hasta el momento, no se ha anunciado una sanción oficial por parte de la NBA o la franquicia, pero la recurrencia de estos incidentes pone bajo la lupa la estabilidad del vestuario en una temporada donde los resultados no terminan de acompañar a los de San Francisco.






