La MLB reformula sus transmisiones: ESPN, Netflix y Peacock, en la recta final de un acuerdo histórico

Un nuevo capítulo en la historia de las transmisiones de la Major League Baseball (MLB) está a punto de escribirse. En una movida estratégica que busca diversificar y expandir su alcance, la liga, ESPN y gigantes del streaming como Netflix y Peacock están cerca de finalizar un acuerdo que cambiará la forma en que millones de fanáticos ven el béisbol.
En el centro de esta reestructuración se encuentra ESPN, que ha optado por un cambio radical. Tras cancelar su costoso contrato anterior de $550 millones por temporada, la cadena está a punto de firmar un nuevo pacto. La nueva estrategia de ESPN se enfoca en adquirir el valioso paquete de juegos fuera del mercado de MLB.TV, un movimiento que consideran más rentable y estratégico para su servicio directo al consumidor (DTC).
Mientras tanto, otras plataformas se preparan para tomar su lugar. NBC y su servicio de streaming, Peacock, se perfilan como los nuevos dueños del paquete de juegos de la temporada regular, con una alta probabilidad de incluir las transmisiones de los domingos por la noche. Además, podrían quedarse con los juegos de la ronda de comodines, lo que le daría a NBC una noche deportiva garantizada durante todo el año.
Por su parte, el streaming sigue ganando terreno en el deporte. Netflix está en negociaciones para adquirir los derechos del popular Home Run Derby, un evento que encaja con su reciente apuesta por grandes eventos en vivo. Apple TV, que ya transmite el «Friday Night Baseball», también continúa en conversaciones para expandir su oferta con nuevos paquetes de juegos.
La visión del comisionado Rob Manfred es clara: llevar las transmisiones de la liga a un plano más nacional y no depender tanto de las cadenas deportivas regionales, optimizando así los derechos de la liga y asegurando que la MLB llegue a una audiencia más amplia y diversa.
Este acuerdo no solo redefine la relación entre la MLB y sus socios de transmisión, sino que también marca el camino para el futuro de los deportes en vivo, con los servicios de streaming y las plataformas digitales tomando un papel cada vez más protagónico.





