Los Mets rompen el maleficio: Victoria agridulce ante los Mellizos tras 12 derrotas

NUEVA YORK – Los Mets de Nueva York finalmente han podido respirar. Tras dos semanas sumergidos en una espiral negativa, el conjunto metropolitano logró vencer 3-2 a los Mellizos de Minnesota, poniendo fin a una asfixiante racha de 12 derrotas consecutivas. Sin embargo, el festejo en el Citi Field fue contenido debido a una noticia que podría alterar el rumbo de su temporada en este joven abril de 2026.
El drama y la redención de Mark Vientos
El encuentro estuvo marcado por la montaña rusa emocional de Mark Vientos. En un momento de alta tensión, Vientos cometió un error garrafal al ignorar la señal de «pare» del coach de tercera base, siendo puesto out en el plato y desperdiciando una oportunidad de oro.
No obstante, el béisbol da revanchas rápidas. En la octava entrada, Vientos se redimió ante su afición al conectar el imparable decisivo que remolcó a Brett Baty con la carrera de la victoria, sellando el definitivo 3-2.
Alarma por Francisco Lindor
La nota preocupante de la jornada la protagonizó Francisco Lindor. El campocorto estrella tuvo que abandonar el encuentro debido a una rigidez en la pantorrilla izquierda.
El manager Carlos Mendoza no ocultó su inquietud tras el partido, mencionando que Lindor se someterá a una resonancia magnética. Mendoza comparó la dolencia con la lesión que recientemente mantuvo a Juan Soto fuera del diamante por tres semanas, lo que sugiere una posible estancia en la lista de lesionados.
Notas del montículo y regresos
En el apartado estadístico, destacaron varias figuras:
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Luke Weaver: Se acreditó la victoria tras un relevo impecable de 1.1 entradas.
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Clay Holmes: Firmó una apertura de calidad, trabajando 7 innings de apenas 2 carreras, aunque se marchó sin decisión.
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Juan Soto: El estelar jardinero marcó su regreso oficial al lineup tras ser activado de la lista de lesionados, aportando estabilidad ofensiva al equipo.
Aunque los Mets han logrado «detener la hemorragia» y quitarse un peso histórico de encima, la incertidumbre sobre la salud de Lindor deja una nube gris sobre una organización que busca desesperadamente la estabilidad.




