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Deportado a un País Desconocido: El Caso de Jermaine Thomas, el «Apátrida» Nacido en una Base de EE. UU.

Kingston, Jamaica – Jermaine Thomas, de 39 años, se encuentra actualmente en un albergue para personas sin hogar en Kingston, Jamaica, un país que le es completamente ajeno. Su deportación hace un mes ha puesto fin a una prolongada batalla legal y ha dejado a este hombre, nacido en una base militar estadounidense en Fráncfort, Alemania, en una situación de apatridia legal.

Thomas, hijo de un padre ciudadano estadounidense y ex militar, se considera sin nacionalidad, ya que no ha sido reconocido como ciudadano por Estados Unidos, Alemania, Jamaica ni Kenia, país de origen de su madre. Fue detenido por las autoridades de inmigración tras un arresto por allanamiento de morada en Killeen, Texas, donde residía. A pesar de sus protestas y de un largo proceso judicial sobre su ciudadanía, fue puesto en un vuelo con destino a Jamaica.

A lo largo de su vida, Thomas creció en Florida y Virginia, pasando la mayor parte de su vida adulta en Texas. Ha tenido trabajos ocasionales y un historial de condenas por diversos delitos, incluyendo posesión de drogas y conducir en estado de ebriedad. Padece trastorno esquizoafectivo de tipo bipolar y afirma que su salud mental ha influido en sus decisiones. El Departamento de Seguridad Nacional lo ha descrito como un «extranjero ilegal, violento y delincuente».

Su situación se complicó en 2008 cuando el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) lo detuvo. Desde 2013, ha estado en una batalla legal para demostrar su ciudadanía estadounidense. El caso se centró en si nacer en una base militar estadounidense en el extranjero se considera «en los Estados Unidos» a efectos de la ciudadanía por nacimiento. Un tribunal de apelaciones dictaminó en 2015 que no era ciudadano y la Corte Suprema rechazó escuchar su caso en 2016. Además, se determinó que su padre no cumplía con el requisito de presencia física en EE. UU. para transmitirle la ciudadanía en el momento de su nacimiento, quedando a solo un año de cumplirlo.

Legalmente, Thomas es apátrida, lo que lo deja sin estatus legal en ningún país, impidiéndole trabajar o acceder a vivienda. Estados Unidos no forma parte de las convenciones de la ONU sobre apatridia, lo que limita las protecciones para personas en su situación.

En Kingston, Thomas no puede obtener una identificación legal ni trabajar. Se siente desorientado al no conocer a nadie y tener dificultades para entender el patuá jamaiquino. Sus familiares en Estados Unidos temen visitarlo por miedo a no poder regresar. Thomas expresa un profundo deseo de regresar a EE. UU., el único lugar que considera su hogar.

 

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