Díaz-Canel declara la «guerra» a la corrupción tras condena perpetua de Alejandro Gil

En un discurso marcado por la contundencia, el presidente Miguel Díaz-Canel ha anunciado una «guerra sin cuartel» contra la corrupción, la burocracia y la indolencia institucional. El mandatario calificó a quienes incurren en estas prácticas como «traidores» que desprecian al pueblo, en un contexto de máxima tensión política y social en la isla.
Aunque el presidente evitó mencionarlo directamente, sus palabras resuenan tras la histórica sentencia a cadena perpetua impuesta al exministro de Economía, Alejandro Gil. El exfuncionario, quien fuera un estrecho colaborador de Díaz-Canel, fue hallado culpable de delitos de espionaje, cohecho y soborno. Esta condena, la más severa por «traición a la patria» en años recientes, busca enviar un mensaje de mano dura ante el aprovechamiento de cargos públicos para beneficio personal.
Más allá de la ofensiva judicial, el Ejecutivo cubano ha tenido que reconocer que la gravedad de la situación actual no es solo externa. Díaz-Canel admitió la existencia de errores propios en la gestión macroeconómica y distorsiones internas que han exacerbado problemas críticos como:
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La inflación desmedida.
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Los apagones prolongados.
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La escasez aguda de alimentos.
La realidad de las cifras confirma un escenario de estancamiento. Tras un 2025 marcado por una nueva contracción económica, las proyecciones para 2026 apenas vislumbran un crecimiento mínimo del 1%. La fragilidad del sistema es tal que la reciente sesión de la Asamblea Nacional tuvo que realizarse de forma reducida y mediante videoconferencia para mitigar gastos y logística.



