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EE.UU. endurece sanciones contra Venezuela al revocar permisos a petroleras extranjeras

En un movimiento que intensifica la presión económica sobre el gobierno de Nicolás Maduro, la administración de Donald Trump ha revocado los permisos que permitían a varias petroleras extranjeras operar en Venezuela. La medida, que afecta a compañías como Repsol (España), Global Oil Terminals (EE.UU.), Eni (Italia), Maurel & Prom (Francia) y Reliance Industries (India), busca aislar aún más al régimen venezolano y limitar su capacidad para generar ingresos a través de la exportación de crudo.

Las empresas afectadas tienen hasta finales de mayo para cesar sus operaciones en Venezuela, lo que plantea un desafío significativo para la industria petrolera del país sudamericano. Esta acción se suma a los aranceles impuestos por EE.UU. a las importaciones de crudo venezolano, reforzando el intento de la administración Trump de asfixiar económicamente al gobierno de Maduro.

Ante esta nueva sanción, la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, afirmó que el país está preparado para enfrentar esta situación y que continuará operando con las petroleras extranjeras. Rodríguez enfatizó que Venezuela no reconoce jurisdicciones extraterritoriales y que las empresas no necesitan licencias de gobiernos extranjeros para operar en el país. Además, aseguró que Venezuela es un socio confiable y que cumplirá con los acuerdos establecidos con dichas empresas.

La revocación de permisos a estas petroleras, sumada a las sanciones previas, representa un duro golpe para la ya debilitada economía venezolana. La medida amenaza con reducir aún más la producción y exportación de petróleo, principal fuente de ingresos del país, lo que podría generar una mayor escasez de bienes y servicios, así como un aumento de la inflación.

Esta acción se enmarca en la política de la administración Trump de aumentar la presión sobre el gobierno venezolano, al que considera ilegítimo. La revocación de permisos a Chevron, otra importante petrolera que operaba en Venezuela, también agrava la situación económica del país.

La medida ha generado diversas reacciones en la comunidad internacional. Algunos países respaldan la postura de EE.UU., argumentando la necesidad de presionar al gobierno de Maduro para que restaure la democracia en Venezuela. Otros, en cambio, critican las sanciones, argumentando que perjudican a la población venezolana y podrían agravar la crisis humanitaria en el país.

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