EE. UU. y la ONU firman en Ginebra un acuerdo de 2.000 millones para reformar la ayuda humanitaria

En un movimiento que marca un cambio de rumbo en la diplomacia internacional, el Gobierno de Estados Unidos y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) formalizaron hoy un acuerdo financiero estratégico para el año 2026. La firma, realizada en la Misión de Washington ante la ONU en Ginebra, establece una contribución de 2.000 millones de dólares destinados a financiar 17 programas de asistencia en emergencias.
El acuerdo fue suscrito por Jeremy Lewin, subsecretario de Asuntos Humanitarios de EE. UU., y Tom Fletcher, coordinador humanitario de la OCHA. Aunque la cifra representa una reducción considerable frente a los 10.000 millones de dólares que Washington aportaba en administraciones previas, el enfoque de este año no se centra en el volumen de capital, sino en la reforma estructural.
El objetivo central de este pacto es transformar la ONU en una organización «más reducida y eficiente». Según los términos acordados, se priorizará la eliminación de duplicidades y estructuras innecesarias para garantizar que la ayuda llegue con mayor rapidez a los beneficiarios. «El sistema anterior era insostenible», señalaron fuentes oficiales, subrayando que se implementarán mecanismos de responsabilidad fiscal estrictos para cada dólar invertido.
Este compromiso llega en un momento de austeridad global. Para 2026, la OCHA ha reducido su petición mundial a 23.000 millones de dólares, menos de la mitad de lo solicitado en 2025 (47.000 millones), año en el que solo se logró recaudar el 30% de los fondos.
Pese a los recortes, se espera que este fondo de 2.000 millones de dólares impacte directamente en 17 países, con el ambicioso objetivo de asistir a 87 millones de personas en situación de crisis extrema alrededor del mundo.




