El legado de Esther Ballestrino: De la influencia en el Papa Francisco a la lucha por los derechos humanos

Buenos Aires, Argentina – Esther Ballestrino de Careaga, una bioquímica uruguaya-paraguaya, feminista y activista, dejó una huella imborrable en la historia argentina y en la vida del actual Papa Francisco. Su influencia en la formación política del pontífice es innegable, según reconoció el propio Francisco, quien afirmó que Ballestrino lo introdujo en el mundo de la política y le inculcó un profundo compromiso con la justicia social. Ambos trabajaron juntos en un laboratorio en Buenos Aires, donde forjaron una relación que trascendería el tiempo.
Ballestrino fue mucho más que una mentora para el Papa Francisco. Fue una de las fundadoras de las Madres de Plaza de Mayo, un grupo de mujeres que buscaban desesperadamente a sus hijos desaparecidos durante la brutal dictadura militar argentina (1976-1983). Su lucha se caracterizó por la denuncia incansable de las desapariciones y la exigencia de justicia.
En 1977, Ballestrino fue secuestrado y llevado a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), un centro clandestino de detención y tortura. Fue víctima de los infames «vuelos de la muerte», donde los represores arrojaron a sus víctimas al mar. Sus restos fueron identificados en 2005, poniendo fin a una larga búsqueda y confirmando su trágico destino.
El legado de Esther Ballestrino perdura como un símbolo de resistencia y lucha por los derechos humanos. Su valentía y compromiso continúan inspirando a generaciones en la búsqueda de la verdad y la justicia.





