El M23 intensifica la ofensiva en el Este del Congo a pesar del acuerdo de paz; Temor de escalada regional

El grupo armado M23 ha lanzado una intensa ofensiva en la provincia de Kivu del Sur, en el este de la República Democrática del Congo (RDC), poniendo en peligro un reciente acuerdo de paz y provocando una grave crisis humanitaria y regional. La escalada, presuntamente apoyada por Ruanda, ha llevado a la muerte de más de 413 civiles y ha obligado a huir a más de 200,000 personas solo en diciembre, sumándose a los más de 7 millones de desplazados que ya registra la región.
Avance estratégico y violación de acuerdos
La ofensiva, centrada en localidades entre Uvira y Bukavu, se produce a pesar de un acuerdo de alto el fuego mediado por Estados Unidos y firmado la semana pasada por los presidentes de RDC y Ruanda. El M23 ha afirmado haber tomado el control de Uvira, una ciudad portuaria vital en el lago Tanganica, cercana a la frontera con Burundi.
Tanto el gobierno congoleño como el M23 se acusan mutuamente de romper la tregua. Sin embargo, funcionarios de RDC y expertos de la ONU mantienen la acusación de que Ruanda no solo apoya al M23, sino que tiene fuerzas especiales ruandesas y mercenarios operando en Uvira, una afirmación que Kigali niega categóricamente.
Preocupación regional e internacional
El impacto del conflicto se extiende más allá de las fronteras de RDC. Burundi, país vecino, ha recibido más de 30,000 refugiados en solo tres días y ve la captura de Uvira como una amenaza directa a su capital económica, Buyumbura. Burundi ha solicitado activamente a Estados Unidos que presione al presidente ruandés, Paul Kagame, para detener la escalada.
La Embajada de Estados Unidos en Kinshasa ha reaccionado instando públicamente al M23 a cesar las operaciones y ha demandado que las Fuerzas de Defensa Ruandesas se retiren del territorio congoleño.
El conflicto se desarrolla en una zona rica en minerales y con la presencia de más de 100 grupos armados, siendo el M23 el más influyente actualmente. La caída de proyectiles en la ciudad fronteriza de Rugombo (Burundi) aumenta el temor a una expansión descontrolada del conflicto regional.





