Estudiantes Cubanos Desafían al Régimen en Protestas por Acceso a Internet

La Habana, Cuba – Una protesta iniciada por estudiantes universitarios en La Habana, originalmente por el alto costo de los datos móviles, se ha transformado en un movimiento que desafía las estructuras de poder establecidas en Cuba desde 1959.
El descontento estudiantil surgió con el nuevo esquema tarifario de la empresa estatal ETECSA, que los estudiantes calificaron como un «apartheid digital» debido a costos que exceden el salario mínimo mensual y solo podían adquirirse en dólares estadounidenses.
La Facultad de Matemática y Ciencias de la Computación de la Universidad de La Habana fue la primera en convocar una huelga académica, a la que rápidamente se unieron estudiantes de Filosofía, Sociología y Letras. A pesar de las amenazas de expulsión y represalias por parte de funcionarios respaldados por la Seguridad del Estado, los estudiantes mantuvieron un compromiso explícito con la no violencia.
Este movimiento se diferencia de protestas anteriores, como las de 2021 y 2024, que se centraron en la escasez de alimentos y medicinas. La actual movilización se articuló con una estrategia política clara, enfocada en la defensa de derechos fundamentales como el acceso a la información y la libertad académica. Las protestas se extendieron a otras universidades en Santiago de Cuba, Bayamo, Holguín y Santa Clara. Aunque ETECSA ofreció una concesión de seis gigabytes adicionales para estudiantes, fue rechazada por considerarla insuficiente, exigiendo igualdad de oportunidades para todos los cubanos.
Según la historiadora y activista cubana Carolina Barrero, este movimiento representa una ruptura con la tradición de pasividad estudiantil impuesta desde la revolución de 1959. Por primera vez desde ese año, los estudiantes cubanos están actuando como ciudadanos jóvenes con demandas legítimas, desafiando el monopolio estatal.
Para la generación actual, nacida en la era digital, internet representa una vía de escape al aislamiento informativo impuesto por el Estado. El encarecimiento del acceso busca restringir esta ventana al mundo exterior. Ante la magnitud de las protestas, el gobierno cubano optó por una estrategia de control sutil en lugar de la represión abierta, con advertencias privadas a los líderes y la organización de una «mesa de diálogo» que desactivó la protesta desde adentro.
Aunque sofocado sin detenciones masivas, este movimiento ha dejado una marca indeleble en una generación que ha comenzado a imaginar un futuro distinto y a exigir responsabilidades a las instituciones estatales.






