Gran preocupación en Asia-Pacífico por el aumento de casos de COVID-19 y la expansión de la variante NB.1.8.1.

Los casos de COVID-19 han experimentado un notable repunte en las últimas semanas, generando preocupación en diversas regiones del mundo, especialmente en Australia, Nueva Zelanda y el Sudeste Asiático.
En Oceanía , la situación es alarmante. Nueva Zelanda registró el 1 de junio su tasa de contagio más alta del año, con 21,7 infecciones por cada 100.000 habitantes, y un preocupante aumento en las hospitalizaciones por infecciones respiratorias graves en Auckland. En Australia , los contagios se duplicaron en mayo, alcanzando los 19.363 casos, y en los primeros cinco días de junio se sumaron 3.977 nuevas infecciones, señalando una tendencia alza constante.
Por su parte, Tailandia encabeza las estadísticas globales de COVID-19. Entre el 9 de mayo y el 5 de junio, el país asiático detectó 333.000 nuevas infecciones y lamentó 69 muertes. Este informe en Tailandia está directamente relacionado con la rápida propagación de la nueva variante NB.1.8.1 , identificada por primera vez el 22 de enero. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado la circulación de esta variante en el Pacífico Occidental, las Américas y Europa, y hasta el 18 de mayo se había detectado en al menos 22 países, representando el 10,7% de los casos globales.
La expansión de la variante NB.1.8.1 en el Sudeste Asiático ha obligado a naciones como Tailandia, Indonesia, Vietnam, Camboya y Birmania a reforzar sus medidas de prevención y control para contener la propagación del virus y proteger a sus poblaciones.






