Honduras: Luces y sombras en derechos de la mujer tras el mandato de Xiomara Castro

Tegucigalpa, Honduras. — El cierre del ciclo gubernamental de Xiomara Castro (2022-2025) deja un balance de contrastes profundos para las mujeres hondureñas. Mientras el país celebra avances institucionales históricos, la sombra de la violencia y la incertidumbre política ante el cambio de mando mantienen en vilo a las organizaciones feministas en la capital.
Durante su gestión, Castro logró hitos significativos como la elevación del Instituto de la Mujer al rango de Secretaría de Estado, la aprobación de la Ley de ‘Casas Refugio’ y la legalización de la PAE (píldora anticonceptiva de emergencia), que estuvo prohibida por más de una década. Sin embargo, el aborto permanece bajo una prohibición absoluta, una de las deudas más críticas de su administración.
Pese a estas reformas, las calles de Honduras siguen siendo hostiles. Durante el mandato de Castro se contabilizaron 1,221 feminicidios. Las estadísticas de 2025 revelan una realidad cruda: una mujer es asesinada cada 33 horas. Aunque las cifras muestran un leve descenso respecto a picos históricos, la frecuencia de las muertes violentas sigue siendo considerada alarmante por la sociedad civil.
La transición hacia el gobierno de Nasry ‘Tito’ Asfura ha generado un clima de tensión en Tegucigalpa. Las recientes manifestaciones por el «Día de la mujer hondureña» terminaron en enfrentamientos entre militares y activistas, quienes denuncian señales de retroceso.
El temor principal de las organizaciones radica en posibles recortes presupuestarios y la aparición de simbología conservadora en el Parlamento, lo que presagia un camino difícil para la permanencia de los derechos reproductivos y de protección ganados en los últimos tres años.






