Irán rompe un tabú de décadas: las mujeres ya pueden conducir motocicletas legalmente

Irán. En un giro histórico para los derechos civiles en la República Islámica, el Gobierno iraní ha aprobado un decreto oficial que autoriza a la Policía a expedir permisos de conducir motocicletas a mujeres. La medida, firmada por el primer vicepresidente Mohammad Reza Aref, pone fin a 47 años de ambigüedad y prohibición de facto que imperaba desde la Revolución de 1979.
Hasta ahora, las mujeres en Teherán y otras ciudades se encontraban en un vacío legal; aunque la ley no prohibía explícitamente su derecho a conducir dos ruedas, las autoridades se negaban sistemáticamente a emitir las licencias basándose en interpretaciones religiosas y en el uso de la palabra «hombres» en los manuales de tráfico. Esta situación dejaba a las conductoras sin acceso a seguros y vulnerables ante detenciones policiales.
El anuncio llega en un momento de extrema sensibilidad política y social. Tras las masivas protestas de los últimos años —motivadas por la muerte de Mahsa Amini y la crisis económica—, muchas mujeres habían comenzado a conducir motocicletas y scooters como un acto de desobediencia civil. En las calles de Teherán, ya era común ver a madres llevando a sus hijos al colegio o jóvenes desplazándose al trabajo en moto, desafiando las advertencias de los sectores más conservadores.
Para implementar la medida, la Policía organizará cursos de formación y exámenes que serán impartidos preferentemente por instructoras, asegurando el cumplimiento de las normas de vestimenta y conducta religiosa vigentes.
Mientras que para muchas iraníes este es un «símbolo de independencia y presencia igualitaria en la sociedad», otros sectores se muestran escépticos. Algunos ciudadanos en la capital consideran que, ante la gravedad de la situación económica y la represión política, la legalización de las licencias es una «maniobra política» para calmar los ánimos sin realizar cambios estructurales profundos. No obstante, para las miles de mujeres que ya circulaban en la ilegalidad, este decreto representa el fin de un muro invisible que limitaba su movilidad diaria.





