La crisis de violencia en Haití desmantela los rituales funerarios en Puerto Príncipe

La espiral de violencia de las bandas criminales en Puerto Príncipe, capital de Haití, ha provocado una crisis humanitaria y cultural que ha desmantelado los rituales funerarios tradicionales. La situación ha llegado a un punto en que incluso el acto de enterrar a los muertos se ha vuelto una tarea peligrosa y costosa, afectando a miles de familias.
Las bandas han tomado el control de los cementerios, como el histórico Gran Cementerio de Puerto Príncipe, extorsionando a las familias y a las funerarias. Para poder dar sepultura a sus seres queridos, los ciudadanos se ven obligados a pagar altas sumas de dinero a los criminales. Los costos de los entierros se han disparado, y las familias deben afrontar peajes ilegales para acceder a los cementerios, haciendo del duelo una experiencia aún más dolorosa y económicamente insostenible.
Como resultado, los rituales tradicionales de luto, que incluían procesiones, música y grandes reuniones familiares, han sido reemplazados por entierros «clandestinos». Ahora, solo unas pocas personas acompañan los ataúdes por motivos de seguridad.
La situación también ha provocado un colapso en las morgues de la ciudad, donde cientos de cuerpos se acumulan debido a la falta de fondos, la descomposición por los cortes de electricidad y la escasez de recursos, lo que representa un grave riesgo sanitario.
La violencia no se limita a la capital, ya que se ha extendido a otras regiones como los departamentos de Centro y Artibonite, generando un aumento del 80% en los desplazados internos en el norte del país. La Oficina de la ONU en Haití ha registrado 4,026 asesinatos en la primera mitad del año y un total de 1.3 millones de desplazados por la violencia, una cifra que se ha sextuplicado desde 2022.





