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Los hechos del sábado pasado en Venezuela determinan un año 2026 de grandes tensiones políticas, diplomáticas y de seguridad

Caracas / Internacional — 6 de enero de 2026.
La inesperada intervención militar de Estados Unidos en Venezuela el pasado sábado, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, ha desencadenado una ola de tensiones sin precedentes a nivel nacional, regional e internacional, marcando el rumbo del año 2026 con múltiples desafíos geopolíticos, institucionales y de orden público.

El operativo, bautizado como Operación Absolute Resolve, se realizó en Caracas y otras zonas estratégicas del norte de Venezuela, con ataques aéreos y de fuerzas especiales que terminaron con la detención de Maduro por parte de las fuerzas armadas estadounidenses y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico.

La ofensiva ha generado explosiones y movimientos militares en la capital venezolana, un aumento de la presencia de fuerzas de seguridad internas y decretos de emergencia que ordenan la detención de quienes apoyen la intervención extranjera, lo que ha intensificado la crisis política interna del país.

La acción estadounidense ha provocado una amplia condena de países miembros de la ONU y potencias como Rusia, China y varios gobiernos latinoamericanos, que criticaron lo que califican de violación a la soberanía y al derecho internacional. A su vez, Estados Unidos ha defendido el operativo, argumentando su lucha contra el narcotráfico y anunciando posibles pasos futuros en la región.

En el Consejo de Seguridad de la ONU, diversas naciones han exigido una resolución pacífica de la situación y el respeto a la autonomía de los pueblos, mientras otros gobiernos han respaldado parcialmente la acción contra lo que llaman “irregularidades” del régimen de Maduro.

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