Especialistas alertan sobre la muerte súbita cardíaca y llaman a fortalecer políticas de prevención en RD

Santo Domingo.– Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en la República Dominicana, y la incidencia de arritmias malignas, taquicardias ventriculares y falla cardíaca representa un desafío urgente para el sistema de salud.
Así lo afirmaron médicos especialistas y autoridades en el 1er. Simposio “Muerte Súbita Cardíaca en la República Dominicana: Un Llamado de Alerta”, celebrado anoche, donde se discutieron estrategias científicas, sociales y sanitarias para prevenir la muerte súbita.
Los expositores coincidieron en la necesidad de:
- Fortalecer las políticas públicas en materia cardiovascular.
- Mejorar el acceso a tecnologías médicas avanzadas como desfibriladores automáticos implantables (DAI) y resincronizadores cardíacos (CRT).
- Impulsar la educación médica continua.
- Desarrollar campañas de prevención orientadas a reducir la mortalidad cardiovascular.
La doctora Eliany Mejía López subrayó la importancia de programas de detección temprana y seguimiento clínico de pacientes con alto riesgo. Por su parte, la doctora Pamela Mason, jefa de Electrofisiología Cardíaca de la Universidad de Virginia (UVA), destacó que los DAI y CRT han demostrado reducir significativamente la mortalidad en pacientes con arritmias letales y falla cardíaca avanzada.
El doctor Rohit Malhotra lideró la discusión de casos clínicos internacionales, mientras que experiencias locales evidenciaron la importancia del acceso oportuno y seguimiento especializado en terapias con dispositivos.
El simposio concluyó con un llamado conjunto a la acción, resaltando que la muerte súbita cardíaca no solo es un reto clínico, sino también un compromiso social que requiere la integración del sector médico, autoridades, aseguradoras y comunidad.
Entre los participantes estuvieron el ministro de Salud, Víctor Atallah; la presidenta de la Sociedad Dominicana de Cardiología, Vizmary Pineda; el superintendente de Salud, Miguel Ceara Hatton; y el doctor Pedro Ureña.





