Atrapados en la Vorágine del Tiempo: Expertos Alertan sobre los Peligros de la «Vida Acelerada»

SAN FRANCISCO DE MACORÍS, REPÚBLICA DOMINICANA— ¿Siente que el tiempo no le alcanza? ¿Sus listas de tareas son interminables y las actividades esenciales como comer o dormir parecen un lujo? No está solo. La percepción de falta de tiempo se ha convertido en una constante en nuestras vidas modernas, y expertos advierten sobre sus graves consecuencias para la salud y el bienestar.
Según Francesc Núñez, profesor de los Estudios de Artes y Humanidades de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), vivimos en una sociedad acelerada, donde la cantidad de acciones por unidad de tiempo ha aumentado exponencialmente. Paradójicamente, los avances tecnológicos, que prometían más ocio, a menudo nos han sumido en una sobrecarga de tareas y una sensación de estar constantemente exigidos.
El Estrés de la «Vida Acelerada»
La Dra. María Roca, directora de INECO Organizaciones, explica que esta sensación de no dar abasto genera altos niveles de estrés. Cuando la demanda del entorno excede nuestros recursos personales, emerge el «distrés» o estrés negativo, que se manifiesta de diversas maneras:
- Físicas: Contracturas, problemas gastrointestinales, disminución de defensas.
- Cognitivas: Dificultades de atención, problemas en la toma de decisiones, fallas de memoria.
- Emocionales: Agotamiento, cansancio, irritabilidad, ansiedad.
- Conductuales: Aislamiento, tendencia a postergar lo importante, vivir en modo reactivo.
La Dra. Lía Marcela Fernández, psiquiatra y psicoterapeuta de la Fundación Aiglé, advierte que vivir con la sensación permanente de que el tiempo no alcanza es «casi un mal universal» en las sociedades occidentales. Esto activa un sistema nervioso que libera en exceso cortisol y adrenalina, afectando áreas cerebrales cruciales para la planificación y el control de situaciones. En casos extremos, esta presión puede llevar a la adicción a sustancias para sostener el rendimiento y agravar el síndrome de burnout o estrés crónico laboral.
La Importancia de Frenar y Gestionar
«Es fundamental prestar atención a estas señales, ya que son una alerta de que el cerebro necesita una pausa, frenar y desarrollar estrategias para gestionar el tiempo y los recursos intelectuales con mayor eficiencia», remarca la Dra. Roca.
La Dra. Fernández añade que la cultura occidental, con su intolerancia a la incertidumbre y su búsqueda de respuestas inmediatas, potencia esta sensación crónica de ansiedad. Para contrarrestar sus efectos, es vital:
- Refocalizar y priorizar: Diferenciar lo urgente de lo importante y hacer menos cosas, pero con mayor eficiencia.
- Evitar el multitasking: El cerebro no está diseñado para realizar múltiples tareas simultáneamente; enfocarse en una a la vez aumenta la productividad y reduce el agotamiento.
- Aprender a delegar: Liberar tiempo delegando tareas a otros.
- Practicar mindfulness: Reconectar con el presente y diseñar conscientemente cómo usar el tiempo.
- Planificar con claridad: Desglosar objetivos, calcular tiempos realistas y prever imprevistos. Técnicas como el método Pomodoro pueden ser útiles.
- Controlar los distractores: Identificar y minimizar el uso de redes sociales y pensamientos persistentes.
- Aprender a decir «no»: Rechazar compromisos o tareas adicionales que sobrecarguen.
- Planificar tiempo de inactividad: Incorporar el ocio y la relajación como parte esencial de la agenda.
- Conocerse a uno mismo: Identificar los momentos de mayor rendimiento personal para tareas demandantes.
- Comunicación cara a cara: Recuperar las conversaciones presenciales para fomentar la empatía y la concentración, en contraposición a los efectos negativos de la comunicación digital.
El estrés crónico puede llevar a la indefensión aprendida, donde las personas aceptan pasivamente una situación adversa. Ante esto, los expertos insisten en la necesidad de «parar, pensar y evaluar qué se puede hacer para aliviar el estrés». A veces, esto requiere buscar ayuda profesional especializada para romper patrones negativos y desaprender conductas que contribuyen al malestar.





