Salud

Comer con ciencia: ¿los lácteos inflaman o protegen?

La relación entre los lácteos y la inflamación ha sido objeto de debate, pero la evidencia científica actual indica que los lácteos no causan inflamación en personas sanas. Por el contrario, productos fermentados como el yogur natural y el kéfir pueden tener efectos antiinflamatorios gracias a sus probióticos y péptidos bioactivos, que ayudan a reducir marcadores como la proteína C reactiva.

Sin embargo, en personas con intolerancia a la lactosa o alergia a la caseína, el consumo de lácteos puede activar respuestas inflamatorias que provocan síntomas digestivos, dermatológicos o respiratorios. En estos casos, se recomienda evitar o sustituir los lácteos por alternativas vegetales fortificadas.

Desde el punto de vista nutricional, los lácteos siguen siendo una fuente valiosa de calcio, vitamina D, proteínas de alta calidad y fósforo, esenciales para la salud ósea y muscular. La clave está en evaluar la tolerancia individual y elegir productos de buena calidad, preferiblemente bajos en azúcares añadidos y ricos en nutrientes.

 

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