Mini ACV: una señal de alerta que no debe subestimarse

El ataque isquémico transitorio (AIT), comúnmente llamado mini ACV, es un episodio breve de interrupción del flujo sanguíneo al cerebro que puede durar minutos u horas, pero sin dejar secuelas visibles. Aunque los síntomas desaparecen rápidamente, los expertos advierten que no debe subestimarse, ya que puede ser un precursor de un accidente cerebrovascular (ACV) mayor.
Los síntomas incluyen pérdida repentina de visión, debilidad en un lado del cuerpo, dificultad para hablar y mareos. Estudios recientes han demostrado que hasta el 30 % de los ACV son precedidos por un AIT, y la mitad de ellos ocurren dentro de las primeras 48 horas después del episodio.
Además, investigaciones han revelado que quienes sufren un mini ACV pueden experimentar fatiga prolongada, afectando su calidad de vida incluso un año después del evento. Por ello, los especialistas recomiendan buscar atención médica inmediata ante cualquier síntoma, ya que un diagnóstico temprano puede prevenir complicaciones graves.






