Obesidad y apnea del sueño: una relación peligrosa para la salud

La obesidad es uno de los principales factores que agravan la apnea del sueño, un trastorno respiratorio que interrumpe la respiración durante el descanso nocturno. El exceso de grasa corporal, especialmente en el cuello y abdomen, estrecha las vías respiratorias y dificulta el paso del aire, provocando ronquidos, despertares frecuentes y una calidad de sueño deficiente. Esto no solo genera fatiga y somnolencia diurna, sino que también aumenta el riesgo de hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares e incluso muerte súbita.
Aunque el tratamiento con CPAP (presión positiva continua en la vía aérea) puede mejorar los síntomas, los especialistas advierten que sin abordar la obesidad, los efectos negativos persisten. La pérdida de peso, junto con cambios en el estilo de vida, es clave para reducir la carga hipoxémica, mejorar la arquitectura del sueño y proteger el sistema cardiovascular.





