Salud

Vitamina C y zinc: lo que dice la ciencia sobre su papel en la inmunidad

Santo Domingo, 13 de enero de 2026. Con la llegada de los meses en los que aumentan las infecciones respiratorias, crece también el interés por los suplementos que prometen fortalecer el sistema inmunológico. Entre los más populares se encuentran la vitamina C y el zinc, dos nutrientes esenciales que ocupan un lugar destacado en farmacias y conversaciones sobre salud.

Aunque ambos se asocian con la protección frente a virus y bacterias, la evidencia científica muestra diferencias relevantes en cuanto a su función, eficacia y posibles riesgos. Diversas investigaciones citadas por instituciones académicas y divulgativas como Harvard y Verywell Health han analizado el verdadero alcance de estos suplementos.

El rol de la vitamina C y el zinc

  • La vitamina C actúa como antioxidante, protege frente al daño oxidativo y favorece la función de los glóbulos blancos.
  • El zinc participa en la síntesis del ADN, la división celular y la activación de linfocitos, elementos clave de la respuesta inmune.
  • Una carencia de cualquiera de ellos puede afectar la capacidad del organismo para responder ante infecciones.

Qué muestran los estudios científicos

  • La Biblioteca Cochrane concluye que la suplementación regular con vitamina C no reduce de forma significativa la incidencia del resfriado, aunque sí acorta levemente la duración de los síntomas en personas sometidas a estrés físico o frío extremo.
  • En el caso del zinc, los estudios indican que su administración al inicio del resfriado común puede acortar la duración del cuadro, aunque no mejora síntomas como la congestión nasal.
  • Un meta-análisis publicado en la revista Nutrients señala que la vitamina C puede reducir modestamente la duración y severidad de los resfriados en adultos y niños.

Efectos secundarios y precauciones

  • La vitamina C presenta un perfil de seguridad amplio; los excesos suelen eliminarse por la orina y los efectos adversos más comunes son molestias digestivas.
  • El zinc requiere mayor control: un consumo elevado o prolongado puede provocar deficiencia de cobre, anemia y alteraciones neurológicas, debilitando incluso el sistema inmune.

La evidencia disponible sugiere que ambos nutrientes cumplen funciones importantes, pero no idénticas. La vitamina C muestra mayor utilidad en contextos preventivos y en determinados grupos de riesgo, mientras que el zinc destaca por su capacidad para acortar la duración del resfriado cuando se utiliza desde el inicio de los síntomas.

Más allá de la popularidad de estos suplementos, los expertos coinciden en que su uso debe evaluarse con criterio y dentro de un enfoque informado y responsable.

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