El limbo del lujo confiscado: bienes decomisados y la espera infinita

En algún rincón del sistema estatal dominicano, existe un tesoro olvidado, una colección que parece sacada de un catálogo de alto lujo: Ferrari, relojes de edición limitada, cadenas de diamantes, villas espectaculares y hasta un jet privado que nunca surcará los cielos. Todo decomisado. Todo bajo custodia. Todo… en pausa.
Este inventario no adorna las páginas de una subasta internacional ni se exhibe en una galería exclusiva. Está en manos del Instituto Nacional de Custodia y Administración de Bienes Decomisados (INCABIDE), un organismo atrapado en la burocracia, donde los bienes ilícitos parecen acumularse más rápido de lo que se pueden procesar.
El botín del crimen, atrapado en trámites
Los datos oficiales revelan cifras dignas de una película de acción:
- Un Patek Philippe de USD$75,000, que solo ha servido para adornar un expediente judicial.
- 185 vehículos de alta gama, incluidos Mercedes-Benz y un Porsche que nunca conoció la carretera.
- Obras de arte incautadas, piezas que podrían estar en un museo, pero que esperan su destino en un almacén anónimo.
- Propiedades lujosas, cerradas y sin uso, mientras el país enfrenta una crisis habitacional.
- Más de RD$600 millones en efectivo, que al menos lograron encontrar camino al erario público.
Las autoridades insisten en que se encuentran en un proceso de evaluación y redistribución de estos bienes. Promesas de subastas, proyectos de reutilización social, planes de gestión transparente. Sin embargo, el efecto tangible sigue siendo esquivo.
¿Para qué sirve tanto decomiso?
Mientras el país debate la lucha contra la corrupción, los bienes confiscados descansan en un limbo administrativo. Se deterioran. Se olvidan. Se pierden entre trámites.
Si el Estado realmente quiere demostrar que la justicia no solo castiga, sino que también devuelve algo a la sociedad, quizás sea momento de que el lujo decomisado tenga un propósito real. ¿Una subasta para financiar programas sociales? ¿Uso público en beneficio de la ciudadanía? ¿O simplemente otro archivo que algún día desaparecerá entre papeles oficiales?




