Salud
La piel: un reflejo del estrés

El estrés no solo afecta la mente y el estado emocional, también se manifiesta en la piel. Situaciones de tensión prolongada pueden provocar brotes de acné, dermatitis, psoriasis o caída del cabello, ya que las hormonas del estrés alteran el equilibrio inmunológico y aumentan la inflamación. Además, la piel puede volverse más sensible, reseca o presentar envejecimiento prematuro. Reconocer estas señales es fundamental para entender cómo el cuerpo expresa lo que la mente calla y para buscar estrategias de autocuidado que incluyan descanso, alimentación equilibrada y técnicas de relajación.






